La historia de Python
¿Has visto el documental de la historia de Python? Es el relato de un lenguaje de programación que hoy por hoy está detrás de casi todo el “backend” que se hace hoy. Un joven holandés de los 80 tomó el nombre de los Monty Python para un proyecto pequeño cuya idea inicial era hacer fácil la programación a los artistas de entonces. Lo que no podía imaginar nuestro joven era que el lenguaje Python conformaría su vida enteramente, una comunidad de desarrolladores de código abierto repartida por todo el mundo, y que él iba a ser realmente la persona que tomaría la decisión de qué funcionalidad aceptar o rechazar del incesante volumen de sugerencias de una comunidad planetaria.

Guido Van Rossum. Fotograma del documental.
Comparada con las historias estadounidenses de los grandes ases de empresas tecnológicas, la de Python y Guido Van Rossum sorprende por el carácter no exhibicionista típico de Silicon Valley. Guido y sus colegas son felices programando, creando atajos para facilitar el trabajo a otros programadores, ofreciéndose de tutores. Su satisfacción es humilde: poder leer el código que escribieron un año antes y entenderlo.
La magia del documental (extraordinariamente creado) es presentar todas las cosas que podrían haber dado al traste en una comunidad autogestionada a lo largo y ancho de estas tres décadas. Piénsalo: un programador desconocido desde la vieja Europa; en un mundo sin Internet (se inventa algunos años después); consigue distribuir su software en 1992; llama la atención de tecnólogos-frikis en Austria, EEUU y Canadá; en apenas diez años startups como Dropbox primero e Instagram después se escriben enteramente en Python; unos pocos años después la ola de la tecnología machine learning dispara el uso de las librerías de software creadas en Python; y sigue.
Incluso se marca la fecha en la que esa inmensa comunidad de software libre tuvo su primera mujer desarrolladora fuente. Es una fecha realmente cercana a nuestros días. Incluso a mí me sorprendió.
“Python, the documental”, es la versión real de otras ficciones frikis. La recomiendo especialmente para los que no han programado nunca, pero han oído hablar de código abierto sin saber muy bien qué es.


