Novatores, Tanxugueiras y trayectorias no lineales de innovación

Tanxugueiras es un grupo musical atípico porque no sigue la corriente musical imperante. No sólo porque canten en gallego. Supe de ellas hace meses cuando las escuché en una entrevista en la radio. El motivo de la entrevista era su participación en la fase previa al festival de música que se celebra cada año en el que cada país de una lista envía a un candidato. Ellas aspiraban a representar a España. Los novatores eran como se llamaba allá por el siglo XVII a las personas que contribuían a la renovación e innovación de saberes introducidos con la revolución científica del siglo XVII. En Fracasología, un muy recomendable ensayo que explica el complejo de inferioridad español, María Elvira Roca habla de los que hubo en España. También cuenta que fueron injustamente olvidados. No se sabe muy bien qué pasó con ellos. Parece ser que los rivales extranjeros deslumbraron con otro tipo de pensamientos.

He recurrido a la música de Tanxugueiras para hablar de innovación en el contexto de este blog, que trata de innovación en la empresa y los sectores de mercado, por la teoría de la dependencia del camino. Por ejemplo, la elección de un festival de música sigue un patrón de dependencia del camino si los conceptos iniciales una vez adoptados se mantienen, por ejemplo, el tipo de gusto musical o el criterio de lo que es una buena canción, incluso ante la presencia de una mejor alternativa.

La llamada teoría de la dependencia del camino, o de que la historia previa importa, se explica dentro de la idea básica del institucionalismo de una determinada elección (económica, social o tecnológica) en el pasado. Se habla de que esa dependencia histórica condiciona en negativo cualquier posibilidad de cambio. Aunque el cambio sea a mejor.

Así puede darse que el voto popular para mejor canción a No hay fronteras de Tanxugueiras no coincida con el del jurado de un festival. En la adopción de tecnologías paso algo parecido. El ejemplo típico de una tecnología que se ajusta a la teoría de que la historia importa es el teclado QWERTY. Se sigue usando por motivos económicos y sociales. Yo misma invertí tiempo en formarme para escribir en un teclado que simula al de una máquina de escribir desde 1873. En 1936 salió otra forma más eficaz (más rápida) llamada teclado DVORAK. Que no te suene ya es indicativo de que no cuaj

Que determinadas tecnologías (o empresas) cambian menos de lo que las corrientes o cambio de saberes anticipan es algo que se sabe. La teoría de las organizaciones le ha dado varios nombres. El más conocido es el dilema del innovador que tiene un foco económico (una empresa sigue explotando su tecnología estrella, aunque hayan aparecido nuevas más sencillas y eficaces). Pero también está la cualidad de ser conveniente de los sistemas heredados (“legacy systems” en inglés): especialmente aquellos procesos, software o tecnologías que, a pesar de ser antiguos, resultan todavía adecuados y útiles. La historia de las tarjetas del banco está llena de sistemas “legacy”. Por ejemplo, el número en relieve se ha utilizado desde que American Express lo introdujo en 1959, a pesar de que no es necesario. La banda magnética de la tarjeta es otro ejemplo que quedó obsoleto con la aparición del chip. Es probable que tengas en la cartera tarjetas con número en relieve, banda magnética y chip a la vez.

Podríamos decir que tener una historia importa porque desde el punto de vista económico o práctico impone limitaciones a la trayectoria de la innovación. El caso de las tarjetas de banco (1: número en relieve, 2: banda magnética, 3: chip) es lineal. Por eso hablar de un banco que opera sin tarjetas física rompe la linealidad. Hablar de un grupo musical que usa elementos novedosos con música de raíces regionales (voz de mujer y panderetas) en lugar de la música “actual” (la que prosigue a la música de los ochenta, los noventa, etc., hasta llegar al boom latino con mucho “show”) es otra trayectoria de innovación no lineal.

Pero volvamos a la tecnología digital. A la tecnología móvil y a los servicios financieros. Me voy a detener en cómo la mayor innovación disruptiva con tecnología digital tuvo lugar en Africa porque la dependencia del camino no existió. El primer dinero electrónico se usó y tuvo una gran aceptación en Africa. No en Europa que tenía una alta penetración de smartphones. Tampoco en EE. UU.

No es la primera vez que hablo de M-Pesa. La eme viene de móvil y “Pesa” significa dinero en suajili. Las calles de Nairobi en Kenia y las de otras zonas de África están llenas de carteles con el nombre en verde y blanco. En Europa y en EE. UU. hay un porcentaje muy alto de bancarización. Es un dato tradicionalmente alto. En Kenia ocurre justo al revés: hay pocas oficinas bancarias y que una persona entre en un banco es algo raro. En la práctica los guardias desalojan a quien creen que no tiene dinero. El país tampoco tiene una alta penetración de smartphones. Pero todo keniano tiene acceso a un móvil.

Una trayectoria lineal de innovación para llevar servicios bancarios a Kenia consistiría, por ejemplo, en replicar los pasos (lineales) de avances tecnológicos. De hecho, la idea inicial consistía en hacer de M-Pesa un servicio de financiación de microcréditos con el móvil porque el 98% de las empresas de Kenia son micronegocios.  M-Pesa nació en 2006 como un proyecto social de Vodafone y el operador keniano Safaricom.  Los usuarios y el uso previsto, el servicio de micro-crédito, pintaban bien sobre el papel.

En el mercado ocurrió otra cosa. Fueron los usuarios los que decidieron usar M-Pesa para transferir dinero en lugar de como aplicación de microcrédito. Un elemento decisivo del éxito de la nueva aplicación móvil era que la tecnología estaba en la tarjeta SIM, no en el teléfono. No era necesario cambiar de móvil, ni tener un modelo sofisticado.

El segundo elemento clave fue entender la utilidad para los usuarios, que no siempre coincide con la prevista en un despacho. Muchas personas en Kenia se tienen que desplazar de las zonas rurales a la ciudad para trabajar. Cambiaban su efectivo en dinero electrónico con M-Pesa. Viajar sin dinero les exponía menos a atracos en el camino. De igual modo, mandar dinero a casa (una acción muy extendida en Africa) se convertía en una práctica más útil usando los agentes de M-Pesa. Para cualquiera fuera del continente, el servicio de agentes de M-Pesa recuerda a los de Western unión.

Casi cualquiera puede ser un agente M-Pesa. Los puedes ver con sus carteles en gasolineras, pequeños quioscos y otros puestos distribuidos por el país. Su número comparado con el de las oficinas bancarias verdaderamente impresiona: en 2009 Kenia tenía 7.000 agentes mientras que sólo había 750 oficinas bancarias. Hoy en día la red de agentes M-Pesa en todo África sobrepasa los 430.000 según la propia empresa. Los servicios para transferir dinero de la aplicación M-Pesa se han ampliado y hoy en día incluyen pagos C2B, retirada de efectivo y pago de salarios.

Lo que es menos conocido de esta historia es que el éxito exponencial del dinero electrónico en Kenia no funcionó igual en Tanzania, un país con una población total muy similar a Kenia. ¿Qué tenía Tanzania de diferente? Tenía una historia de sistemas heredados o “legacy”, tanto a nivel social como político, que hacía entre otras cosas menos necesario el dinero electrónico. Por ejemplo, en Tanzania había menos movimientos de personas, más empresas grandes y más seguridad para manejar (y viajar) con efectivo.

 

Quien sabe, quizá los novatores no llegaron a desaparecer, simplemente asumimos que teníamos que encontrarlos en el camino lineal de avances esperados. Te dejo con la puesta en escena de Tanxugueiras de No hay fronteras:

 

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