Tipos de personalidad al introducir el cambio y la innovación

Un amigo que estudia psicología tras una extensa carrera en las cosas del marketing (como él dice) está haciendo su investigación sobre el estrés. Quiere estudiar el efecto de la transformación digital en el estrés de los empleados.  Hay mucha gente que ha parametrizado los factores que indican la presencia del estrés. Quizá se conoce menos el efecto en los nuevos escenarios como el de la transformación digital. ¿Sabemos como van a reaccionar los equipos de nuestra empresa a los cambios del entorno como la tecnología o la incertidumbre de las reglas del sector o los hábitos del consumidor?

A los pocos días de la conversación con mi amigo recalé en las redes sociales en un anuncio de una empresa de productos de consumo. Olvidé el nombre, pero no el reclamo que usaban para su mercado: “Somos gente que entiende el entorno”. Una habilidad clave en casi todos los trabajos presentes y futuros en El Segundo Gran Cambio Digital, la Cuarta Revolución o como queramos denominar el entorno líquido en el que operan hoy las empresas.  Ah, espera ¿cuántos perfiles de vacantes conoces que incluyan entre los talentos requeridos la habilidad de comprender el entorno?

Pues bien creo que los gestores de proyectos, al igual que los psicólogos, deberíamos prestar más atención a las diferentes personalidades en nuestros equipos en una era de transformación. Tiene que ver con la forma en la que vemos una tarea y tomamos decisiones.

Desde que estoy estudiando a fondo el proceso cognitivo en la organización (es uno de los temas de trabajo en mi doctorado en innovación) soy más consciente de las distintas formas de conocer. Me refiero a ver el problema o tarea que se tenga entre manos.

El modo cognitivo habitual en la empresa es el tipo Tayloriano que se caracteriza por emplear la lógica. Es la forma rutinaria. La mayor parte de proyectos de cambio y de introducción de la innovación se rigen por el pensamiento racional. Se gestiona igual un proceso de fabricación, una estrategia de la dirección o una campaña de marketing que una transformación digital. Con un conjunto de rutinas lógicas.

Pero hay un segundo modo cognitivo de acercarse al problema. Es el modo “experiencial”. En este caso se sustituye la lógica racional por la herramienta sensorial. Son nuestros sentidos los que nos informan del problema. No en un lenguaje verbal sino un lenguaje nuevo, un lenguaje emocional. ¿Te han pedido alguna vez en una dinámica hacer un dibujo o pensar en abstracto en el objeto que representa la tarea o el trabajo que estás realizando? ¿Recuerdas haber sido capaz de entender lo que quería decir el compañero cuando enseñaba su dibujo? La magia era esta: conoces el significado del esquema porque este lenguaje toca algo que no sabrías definir con palabras -al menos no sin cierto esfuerzo-, pero te permite conocer lo que quiere decir. Una manera algo inconsciente de llegar al conocimiento.

El modo cognitivo basado en lo sensorial es muy curioso.

Se me ocurrió una prueba para el asunto de los tipos de personalidades que muestran los empleados ante un gran cambio. ¿Cuántos tipos de caras pondrían los trabajadores de una empresa en la introducción de la innovación en su departamento? Soy una artista autodidacta, aunque el arte no sea mi actividad principal. Tomé mi último trabajo de arte, la escultura de una vaca -de mi serie Retratos Emocionales- para fotografiarla. La cabeza de la vaca es única pero la expresión es diferente según la perspectiva de la fotografía.

Hice varias fotos. Al principio no vi nada. Dejé que mi inconsciente, el modo sensorial, trabajase. Junté varias tomas en una página y entonces pude ver los arquetipos a los que me refería. Tomé un boli y añadí a cada cara una etiqueta.

Esta categorización de personalidades está inspirada en los test de personalidad. El estudio de las diferencias de personalidad en el entorno de la innovación en organizaciones es un trabajo casero. Ilustración por Marta Domínguez

La lista que resultó fue la siguiente:

De arriba abajo,

Joker

Pusilánime

Impaciente

Curioso

Condescendiente

Comprometido

Colaborativo

No me importa

Con miedo

Admito que es un experimento informal. No tiene carácter científico. No es ni pretende serlo un Myers-Briggs. Y sin embargo releo la lista de nuevo. Sin dificultad me vienen a la cabeza situaciones de cambio en las que he tenido varios de estos gorros. No siempre he sido la personalidad curiosa o comprometida. Igual podría pensar de otros compañeros en aquellos y en otros proyectos de cambio. Para pensar.

Del lado de la psicología, el New Yorker publicó una interesante actualización de la fiabilidad de los tests de personalidad. Los Myers-Briggs. Para el que quiera profundizar.

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