El próximo empleo del ser humano

Fotografía cortesía del artista ruso Platon Yurich

 

Podemos pensar que las sucesivas revoluciones industriales generaron en su día idénticas preguntas sobre el futuro del trabajo como en la actualidad lo hace la inteligencia artificial. Las respuestas a las que vamos llegando son lógicamente distintas, ya que diferente es la tecnología, la sociedad y el horizonte. Las siguientes tres soluciones me han llamado especialmente la atención:

1 – Plantillas trans-disciplinares

Diversos estudios coinciden en que la formación en base a títulos académicos y las plantillas de pensamiento ortodoxo donde sólo hay ingenieros o sólo hay filósofos no garantizan el éxito empresarial.

Esto se ha comprobado por ejemplo en las grandes empresas tecnológicas a los que los analistas acuden a buscar inspiración para el éxito. Un estudio de Stack Overflow, comunidad de desarrolladores popular en EE UU, en empresas como Google, Amazon, Facebook, Apple, Tesla, Netflix o Microsoft arroja los siguientes datos: el 26% de los empleados no viene de carreras tecnológicas o ingeniería y de los que sí están relacionados con esas disciplinas el 32 % admite que la educación formal (título académico) no sirvió de mucho.

Lo más interesante es la contundencia con la que los encuestados señalan el aprendizaje continuo como método formador para tener un futuro laboral más atractivo: “ser autodidacta y mantenerse compulsivamente informado e instruido en los últimos avances.”

2 – Los humanos serán entrenadores de robots

Esta es una advertencia de humildad dirigida hacia los ingenieros (entre los que me incluyo). Se podría decir que con la presencia de robots cada vez más inteligentes los primeros dejarán de ser los dioses del universo, aunque sigan trabajando en empresas que lo sean. En la revista Wired delinean el cambio de rol: “El trabajo de los ingenieros es escribir código para ordenadores: if this, then that. Pero con los avances en “machine learning” y redes neuronales más inteligentes, los ingenieros no darán órdenes, serán los que entrenen a las máquinas”.

La lista de nuevos trabajos incluiría no solo entrenadores de robots, sino gente capaz de traducir y explicar los desfases comunicativos entre una máquina y el lenguaje natural.

3 – Los empleos que queremos que sigan siendo realizados por humanos

Dice Carlos Barrabés que la cuestión es para qué vale una máquina, porque un humano ya vale por ser humano. Y no es el único que piensa así. ¿Cómo elegir los empleos que queremos que sigan haciendo las personas? Parece que nos equivocamos al pensar que son los trabajos menos cualificados los primeros que debemos transferir a los robots. Un ejecutivo bancario de un famoso banco suizo (es economista jefe en UBS) daba este ilustrativo ejemplo:

“El cambio tecnológico ha cambiado el valor que la sociedad aporta a algunos trabajos. Simplemente porque los robots puedan realizar un trabajo, la gente no tiene por qué querer que lo hagan (…) Tenemos máquinas expendedoras de café desde hace muchos años. Sin embargo, la mayoría de la gente prefiere que se lo sirva un ser humano y que le escriba su nombre en el vaso. Los trabajos pueden mantenerse si las personas estamos dispuestas a pagar por esa interacción humana”

Una cita de un profesor para cerrar. Decía Richard Feynman, gran mago de la física: “Necesitamos enseñar que no hay que tener a la duda, sino favorecer que aparezca para discutirla. Está bien decir, no lo sé”. No sabemos mucho pero la discusión esclarece.

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