El futuro tecnológico y la historia de una lavadora

En la futurista película de 1979 Mad Max el entonces actor del momento Mel Gibson protege el escaso combustible más que la comida (también escasa) o la familia. Se supone que el desastre energético vendría de algún trágico holocausto o guerra. Entonces era más fácil asumir, también en la ficción, que el fin aniquilador seria un botón. No que la falta de energía fuese consecuencia de un crecimiento basado en consumir más y más máquinas. Tecnologías que nos hacen ser más productivos, ahorrar tiempo y poder dedicarlo a leer más libros o a hacer más deporte o a viajar más. En 2010 el médico y profesor sueco Hans Rosling dio otra visión del reparto de riqueza en el mundo clave para el futuro del crecimiento de la humanidad. Nos contó que hay otro baremo más importante que el dinero con el que vive una persona al día en el mundo desarrollado y no desarrollado. La línea que separa la gente que tiene una lavadora.

En todas las partes del mundo las mujeres lavan la ropa. La diferencia está entre aquellas familias que enchufan la lavadora y aquellas que usan el fuego para calentar el agua de un barreño. El ingenioso virtuoso de los datos, Rosling, estimó que el mundo se dividía entre los 2.000 millones de habitantes que tenían acceso a lavadora y los 5.000 millones que no. Podemos vivir sin coche, descubrió Rosling, pero no podemos vivir sin ropa limpia.

La “línea de la lavadora” (wash line) con la que el mago de los datos Hans Rosling explica el crecimiento global

La cuestión no era banal porque acababa de crear el mapa con el que leer el futuro del crecimiento: el destino de la humanidad estaba unido al consumo energético. Entre los más ricos un ritmo de crecimiento feroz. En los países menos desarrollados el ansia de acceso a la electricidad. Las perspectivas actuales con la tecnología de big data” y los grandes centros de datos como glotones globales de energía hacen la brecha entre ricos y pobres mayor. La gran población brasileña que votó a su ministra de energía como presidenta no se ha movido mucho.

Sin embargo, todas las alertas de cataclismo energético son contra los países en desarrollo. No está bien que entren en el ciclo de los electrodomésticos y demás tecnología. El planeta no lo soportaría, se dice. Y aquí es donde el viejo profesor da la solución para un crecimiento sostenible que no renuncia al progreso tecnológico. ¿Por qué no trabajan en soluciones más eficientes los que más energía consumen para que los otros puedan acceder a una lavadora?

La historia de la lavadora es una herramienta comunicativa poderosa. Creo que estaría bien que se empezara a tener en serio. Nos enseña a dejar de ser unos ignorantes sobre el mundo que habitamos a través de reglas simples. De algún modo trabajar con desarrollo tecnológico, estrategias de transformación digital e innovación para el crecimiento sostenido deberían ser parte del mismo equipo. Incluso en Mad Max estaban equivocados.

Dejo aquí el video con subtítulos en español de la charla de Rosling en TedWomen en 2010.

 

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