Experimento sobre la curiosidad

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Un personaje de Fernando Savater explica en una de sus novelas (Los invitados de la Princesa) este experimento con chimpancé:

“… (fui) al otro extremo del laboratorio, donde había una pequeña plataforma rectangular cubierta por una arpillera de perfil desigual. Luego (saqué) de una caja de madera diez o doce figuras de distintos colores, pero todas con la forma de L. Puse en pie de modo más o menos estable la mitad de ellas y (reclamé) el concurso del mono. (Este) apenas tuvo dificultades con las primeras, aunque alguna se le cayó por lo irregular de la superficie y tuvo que intentarlo dos o tres veces… Pero después le tocó el turno a una que no logró sostener en pie… Por fin la dejó por imposible, colocó sin dificultades las dos que le faltaban y se volvió… en busca de aprobación.”

A continuación escribe el resultado de la prueba hecha con niños:

“Los adultos estamos acostumbrados a que las cosas se estropeen y tenemos tendencia a esperar hasta que llegue un técnico y nos las arregle. Pero en cambio un niño reacciona de forma diferente… El niño se interesa mucho por la pieza rebelde, la mira y la remira, la sacude, le da vueltas, se empeña en averiguar por qué no se sostiene. Suele acabar por traérmela para ver si soy capaz de decirle qué pasa con ella. ¿Comprendes? Se olvida de las demás, de las normales que ya conoce, y solo sigue pendiente de la que se comporta de un modo inexplicable. Justamente lo contrario… (de lo que hace el chimpancé).”

Podemos concluir que la diferencia la marca la curiosidad. El niño tiene curiosidad, razón que le impulsa a ir más allá. En cambio muchos adultos son como el chimpancé. Repiten lo que se les ha enseñado pero no tienen curiosidad por saber más, así que no avanzan y tienen dificultades para crecer.

Es curioso como muchas de las empresas no entienden en qué consiste el oficio del innovador aún. Para ellas el juego empresarial es hacer los procesos que ya conocen. Cualquier variación supone una irregularidad que por regla general no son capaces de colocar. Su aprendizaje no avanza y les limita. Tampoco piden ayuda a socios de negocios para hacer algo con ello como sí haría el niño. La curiosidad es una llave maestra que abre la cancela del porvenir, el crecimiento y el avance. Lo creo firmemente.

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Un comentario Experimento sobre la curiosidad

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