¡Hazlo tú mismo!, innovar modelos de negocio

Una persona inquieta, con muchas ganas por comenzar un proyecto de empresa como emprendedor de Internet, me decía el sábado:

“Tengo una idea, pero no sé hacer dinero con ella”.

Me gusta esta frase porque encierra muchas cosas (además de las que podemos pensar a primera vista).

Fue durante la primera edición de una jornada de talleres y charlas, organizadas en torno al mundo textil. La idea del evento pertenece a Jimmy Flores, un emprendedor (University of Couture, HechoPorMi) con el que ya me había cruzado un par de veces. Jimmy está (afortunadamente) empeñado en que se puede coser, cortar, y aprender, a la vez, ideas para emprender. Todo impregnado con el espíritu entusiasta y pragmático de la corriente DIY (hazlo tú mismo). En ese ambiente, tan creativo, estuve dando una charla a personas que hacen cosas con auténtica pasión en artesanía y diseño, pero quieren dar un paso más: convertirlo en un negocio.

Podéis encontrar un resumen de mi charla en la presentación que aparece abajo. Me pareció buena idea hacer una introducción a lo que significan los modelos de negocio, es decir, a inventar formas diferentes, o radicalmente nuevas, de hacer dinero. Para ello, relaté las historias de seis proyectos de Internet que han creado sus propias profesiones singulares. Para finalizar, ofrecí mi recomendación para evitar, en lo posible, los tres vicios mayores de la creación de nuevas empresas, especialmente startups tecnológicas.

 

La frase que escribía al comienzo es tremendamente común. Pero algo que he descubierto, asesorando empresarialmente a Pymes y startups, es que la mayoría de las veces el problema no es cómo hacer dinero, sino enterarse, de veras, de cual es la idea. Eso pasa cuando la idea no se ha pasado por algún proceso de incubación, para darle un par de hervores. No me refiero a entrar en análisis hiper-detallados de la situación y el mercado. Sino a una definición básica de la idea, pero que tenga fuerza.

Lo más importante de la idea es que permita identificar:

  1. Los que van a ser tus clientes,
  2. Tus posibles Partners y las relaciones entre ellos, para ofrecer un producto.
  3. Y además, conocer los futuros clientes, es decir, aquellos que van a hacer posible que la idea tenga recorrido. Y el proyecto, crecimiento.

¿Hasta qué punto es esto crítico? Bien, un emprendedor en serie es capaz de “ver” la idea en cuanto se le presenta (ha adquirido experiencia a lo largo de diferentes proyectos empresariales). Es como un amor a primera vista. Un principiante en la creación de un proyecto necesita más para estar preparado. Necesita gestar la idea. Se puede utilizar la analogía con la cultura del DIY. Al igual que las cosas que se hacen de forma artesana se elaboran en comunidad, una parte de la definición de la idea se debe cultivar en grupo. Yo diría más: la escuela de un emprendedor son los propios emprendedores.

El miedo a contar la idea (¡no sea que nos copien!) es irrelevante.

La idea en sí NO vale nada. Es la EJECUCIÓN la que la hace valiosa. Ya he dicho alguna vez que las ideas hay que hacerlas rebotar para fortalecerlas.

Por ejemplo, a través de incubadoras, en el ambiente de las reuniones mensuales de networking con otros emprendedores, con asesores…

Incluso en las mejores cunas de la innovación, como Silicon Valley, la incubación de ideas es algo a lo que cada vez se da más importancia. Por ejemplo con iniciativas como Y combinator (no dejéis de echar un vistazo a sus fotos), orientadas a la consolidación de ideas de producto, en un programa de cuatro meses. Aquí en España, tenemos la suerte de contar con proyectos como el de Fundación Inlea, que dirige Sonia Molero, para proyectos que han pasado esa primera fase (os recomiendo su video de presentación).

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Comentarios:

Hola Marta, me encanta este tema.

Internet ha hecho más fácil que nunca emprender.

Aunque algunos piensan que para empezar una empresa en Internet requiere de gran capital (o de capital a secas), muchas ideas o negocios empezaron con una inversión inicial de 8€ para el dominio y de 50€ con el hosting.

Lo que cuenta es la idea, la calidad y la misión por la que lo haces.

El resto, si eres paciente y sabes aparecer donde debes estar, acaba vinienda.

Gracias!

Laura Ribas, 28 octubre 2011

Coincido con tigo laura en que la gestación de ideas es un tema apasionante. Interent ha hecho que muchas cosas creativas vean la luza de forma más rápida que lo hubieran hecho hace unas décadas. Aunque lo de “saber aparecer donde se debe estar” es algo común a todoas las épocas y sus tecnologías… 😉

Marta Domínguez, 7 noviembre 2011

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